
El onboarding basado en actividades es el error más común
El plan de onboarding más habitual en B2B es una lista de actividades. Semana 1: reunión de kickoff. Semana 2: llamada de integración. Semana 3: sesión de formación. Semana 4: go-live. La lista sigue durante 12 semanas. Al final de las 12 semanas, el equipo de implementación declara éxito porque todas las actividades se completaron.
El cliente no está de acuerdo. El cliente no vive el éxito por haber marcado casillas. El cliente vive el éxito porque puede hacer algo que antes no podía. Si ese algo no está pasando en el día 90, las actividades no eran el punto.
El libro llama a la alternativa onboarding orientado a resultados. El plan se construye alrededor de los resultados que el cliente intenta conseguir, no de las actividades que el proveedor intenta completar. El plan de 90 días se estructura como una lista de resultados, con fechas, responsables y métricas.
Los tres resultados de un onboarding de 90 días
Un plan de onboarding orientado a resultados tiene tres resultados. No cinco, no diez. Tres.
El primer resultado es el primer valor. El cliente hace algo con el producto que produce un resultado de negocio medible por primera vez. Esto no es "el sistema está configurado". Esto es "salió el primer informe" o "se procesó la primera transacción" o "el primer usuario entró y completó un flujo". El primer valor suele ocurrir entre el día 14 y el día 30.
El segundo resultado es la adopción. Usuarios reales, en flujos reales, están usando el producto con una frecuencia y profundidad que predice la retención. La métrica no es "usuarios que entraron al mes". La métrica es "usuarios que completaron un flujo principal esta semana". La adopción suele estabilizarse entre el día 45 y el día 75.
El tercer resultado es la confirmación de valor. El cliente puede articular, en su propio lenguaje, el valor que ha vivido hasta ahora y el valor que espera vivir en los próximos 90 días. Esta es la base de la conversación de renovación. La confirmación de valor suele ocurrir en la marca del día 90.
Cómo se ve el plan
Cada resultado tiene tres columnas: el resultado, la métrica que lo prueba y la fecha en la que se debe conseguir. El plan cabe en una página. La lista de actividades que sostiene cada resultado es un documento aparte, del equipo de implementación, y no se comparte con el cliente.
El motivo por el que la lista de actividades no se comparte es sutil. Al cliente no le importan las actividades del proveedor. Al cliente le importan los resultados. Compartir la lista de actividades crea dos problemas: hace al cliente responsable del trabajo del proveedor y hace al proveedor responsable de actividades en lugar de resultados. Las dos cosas dificultan la renovación.
El plan se revisa semanalmente con el cliente. La revisión dura 30 minutos y sigue una agenda fija: resultados conseguidos, resultados en riesgo, decisiones necesarias. La revisión no es un update de status. Es una mini reunión de confirmación de valor.
La reunión de los 90 días
La reunión de los 90 días es el momento de la verdad. Para el día 90, el cliente lleva suficiente tiempo con el producto como para formarse una opinión real. La reunión tiene un solo objetivo: confirmar que el valor que el cliente esperaba es el valor que está viviendo.
La reunión la conduce el cliente, no el proveedor. El proveedor está en la sala para escuchar y tomar notas. Asiste el comité de dirección del cliente, no el jefe de proyecto, la dirección. Se le hacen al cliente tres preguntas: qué está funcionando, qué no y qué haría que este compromiso valiera la pena renovar en 12 meses.
Las respuestas a esas tres preguntas son el input de los próximos 270 días. También son el input de la conversación de renovación. Si el cliente no puede responder a la tercera, la renovación está en riesgo y los próximos 270 días son un proyecto de recuperación.
Frequently asked questions
¿Cómo se define el primer valor en un onboarding de 90 días?
El primer valor es el primer resultado de negocio medible que el cliente vive con el producto. No es un hito de configuración. No es un curso terminado. Es la primera vez que el producto hace algo que produce un número que le importa al cliente: un informe, una transacción, el resultado de un flujo.
¿Qué pasa si el primer valor tarda más de 30 días?
El objetivo de 30 días es para productos con time-to-value corto. En productos con ciclos más largos (software empresarial, hardware, integraciones complejas), el primer valor puede llegar a los 60 o 90 días. El principio es el mismo: nombra el primer valor, ponle fecha, mídelo. El cliente debe saber, desde el día 1, cuándo se espera el primer valor.
¿Cuántos usuarios deben estar activos para hablar de "adopción"?
Depende de la organización del cliente, no del producto. La métrica de adopción se fija en el documento de expectativas, a partir de la definición del propio cliente sobre quiénes necesitan estar usando el producto para que el compromiso se considere exitoso. Una empresa de 5.000 personas y una de 50 tienen métricas de adopción distintas.
¿Cuál es el error de onboarding más común?
Confundir actividad con resultado. El equipo de implementación reporta "todas las sesiones de formación completadas". El cliente reporta "nadie lo está usando". Las dos cosas son verdad. La brecha es que las actividades se completaron pero los resultados no. El arreglo es construir el plan alrededor de resultados y diseñar después las actividades que los sostienen, no al revés.
¿Quién conduce la reunión de los 90 días?
El cliente. El proveedor asiste, toma notas y hace preguntas de aclaración. Si el proveedor conduce la reunión, el cliente se vuelve público y no va a decir en su presencia lo que sí diría en privado. La reunión de los 90 días es un ejercicio de escucha, no una presentación.
Conclusion
El onboarding no es una lista de actividades. Es una lista de resultados. El plan de onboarding de 90 días tiene tres resultados, primer valor, adopción, confirmación de valor, cada uno con su métrica, su fecha y su responsable. Las actividades que sostienen esos resultados son internas y no se comparten con el cliente. La reunión de los 90 días es el momento en que el cliente confirma que el valor que esperaba es el valor que está viviendo.
El siguiente capítulo cubre lo que pasa después del onboarding: las reuniones de seguimiento que mantienen el valor visible para el cliente cuando su propia atención ya se fue a otra cosa.
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